miércoles, 6 de diciembre de 2017
Otra travesura
Un día escuche a mi madre decir que a ella nadie la engaña ni la “embabuca” con peo entre macuto. En el momento no le di importancia, pero cuando escuche la historia del rebu por el peo la recordé y pensé que era posible atrapar un peo. A partir de ahí comencé a ensayar para ver si atrapaba uno. Utilice todo tipo de envases: botellas, galones, recuerdo que coleccionaba las tusas de maíz para taparlos, todos los esfuerzos fracasaron. Por un tiempo abandoné la idea hasta que vi a mi hermano anterior llenar una funda plástica de aire soplando, ese fue un gran descubrimiento para mí porque era una posibilidad para concretar mi plan de atrapar un peo. El primer intento fue con una funda de rayas negras y blancas que usábamos en el colmado para vender el azúcar y el arroz, cuando se trataba de una cantidad superior a una libra. Les confieso que me asuste de la explosión, no sé si fue por la descarga o por algún objeto que perforó el recipiente, el estruendo solo se pareció al provocado por la explosión de la funda que amarre, luego, en la cola de un gato negro, del que perdí la confianza para siempre. Después de varios intentos, al fin, logre atrapar uno. Era Sábado Santo, había comido habichuelas y habas todo el día anterior, tenía disparos acumulados, por si alguno fallaba, me fui a la mata de mango a esperar la mejor oportunidad para mi hazaña, Energilia solo se preguntaba qué es lo que acecha Morenin ahí, Marino le respondió que eso era algún pajarito que quería cazar, como conocedor de mi arte con el tirapiedras.
- Pero tiene una funda, dijo Energilia.
-Para echar lo que cace, respondió Marino.
En realidad acudí a hacer uno o varios disparos para cazar mi presa, pero la herramienta no era un tirapiedras, era una funda, y la caza no era de aves, era de peos.
A eso de la una de la tarde pensé que llego mi primera oportunidad, pero me asuste porque me llamaron de la casa para que coma porque al decir de mi madre me estaba muriendo del hambre. Fui, comí un chin y volví a la mata de mango, que aun da frutos. No espere mucho, el almuerzo entro en competencia con las habas y las habichuelas con dulce, al primer intento lo capture, pero tenía dudas si lo encerraba o si hacia otro intento, porque creí que no salió solo, decidí encerrarlo y amarrar la funda con hilo del que cosían las fundas de maní de la Manisera. Lo cubrí con varias fundas para evitar un escape, lo guarde con la intención de hacer un desorden, hasta que llegó el día.
Yo dormía en un catre con mis dos hermanos mayores, en el lado norte del aposento, el piso de la casa era de tierra y las paredes eran de tablas de palmas y tejamaní, contiguo a la habitación estaba la enramada en donde se celebraba una fiesta a los santos todos los años el día 25 de diciembre. En el borde interior nació una mata de chinola en el mismo horcón central. Para que pudiera crecer la matita de chinola hice un hoyito entre las tablas y el piso de tierra, en efecto creció y sirvió de techo a toda la enramada, jamás hubo que maltratar una mata de palma o de coco en el patio para cobijar la enramada y la producción fue impresionante, hasta que decidieron cortarla porque llamaba ratones para la casa. Al cortarla quedó la comunicación entre el aposento y el patio de la fiesta, un hoyo que nunca más se tapó.
El día de la travesura yo estaba de mal humor, por un hecho anterior, se había peleado en otra fiesta en años anteriores, eran las siete de la noche, los músicos estaban borrachos y yo quería que termine para que se vayan, porque no quería ser parte de otro rebù, para ello la mejor alternativa era el peo amarrado, fui a la jalda, me subí en la mata de palo de chivo, solté la funda que todos preguntaban qué es eso, me metí debajo del catre, introduje la boca de la funda por la abertura que había dejado la mata de chinola y le corte el hilo con una navaja.
domingo, 25 de diciembre de 2016
Travesuras
Hacia cosas locas y
divertidas en Hato Viejo. Corría detrás de una gallina hasta agarrarla cansada,
salía a cazar aves al vuelo, nadaba boca arriba, inflaba fundas en las colas de
los gatos para que se asustaran cuando estas explotaran en las brucas. Lo que
hacía con el burro y la yegua para obtener mulos era muy original: el asno era
pequeño y la yegua muy alta, así que se me ocurrió meter la bestia en el cauce
del caño mayor de las parcelas contiguas a la de mi padre y les aseguro que,
aunque la yegua se atasco alguna vez y mi padre me pego cuando lo descubrió,
ambos me lo agradecieron tanto que ella ya entraba sola y el burro me expresaba
su alegría desde que me veía. Ah, y no hubo "jalda" que no conocí, de
utilidad para mí o para el burro.
Pero en donde me gradué fue el
día que tranque 20 gallinas para realizar mi primer "ensayo".
Todas volaron menos una. Esa me había cogido confianza en el molino de
piedras en el que molía todos los días una cantina de maíz para
hacer el chenchen, hasta que un día le di vueltas y vueltas hasta romperlo
porque me canse de moler el maíz pintado. Eso garantizo dos cosas:
una buena pela que me dio Marino y una nueva "tapa" que jamás fue
igual. Hoy por hoy conservo la base para el regreso.
El río caña y la tina siempre han sido mis
aliados para mis travesuras. Todas las mujeres lavaban, se bañaban y buscaban
agua en la noria. En la cerca de mi padre había mucha hierba y arropaba el
camino de lado a lado. Todas pasaban frente a mi casa, yo conocía cada horario,
sobre todo el de mis enemigas y el de mis enamoradas. A ambas las trataba
igual. Luego de que pasaban a buscar el agua para la noria les amarraba las
brucas para que se cayeran y se
les rompiera el güiro. Pelee con una porque esa me ensucio la noria para que yo
no pudiera coger agua, esa me devolvió un poco de lo que le había hecho. Vi
caer a madres e hijas, a
grandes y pequeñas, hasta que el camino fue abandonado.
Pero mi rebeldía y mis travesuras llegaron hasta mi
casa. Resulta que ese día no quería ir a la noria. Pese a que todos estábamos
ahí a mi fue a quien mandaron a buscar el agua. Planee mi viaje, recogí todos
los güiros y galones que pude colgar del serón y me fui en mi burro, con el que
tenía una relación de amigos, él me acompañaba en todas las tareas del día,
incluido ir a la escuela. Debí pedirle disculpa a él por lo que hice.
Cuando llegue a la noria lo primero que hice
fue cargar agua para mojar la subida en el conuco de Burgo, paz querido tío.
Era el lugar perfecto para que el burro se cayera y se rompan todos los güiros.
La erosión del terreno había convertido el angosto
camino en especie de una cañada con una barranca a ambos lados que ante
cualquier tambaleo todos los güiros pasaban a la historia. Efectivamente, el
burro resbalo y no quedo un güiro con agua. Cuando llegue a la casa la primera pregunta
fue de mi padre:
_ ¿Qué paso, Morenin?, inquirió Marino.
_La subida estaba mojada y el burro resbalo, le
conteste.
_Pero no llovió ayer, dijo mi madre con la
picardía que la caracteriza.
Para qué seguir la historia si les cuento que
ambos se dieron gusto en mis costillas.
El día 16 de mayo del 1978 se repitió la
historia, pero fue la última pela que me dio mi padre. Ese día no le fue muy
bien al hermano que me sigue, al que adoro y de él he recibido todo lo que me ha
podido dar. Todos estaban en casa, pero una vez mas fue a mí a quien mandaron a
buscar el agua. Los güiros y los galones llegaron llenos esta vez, pero nadie
quiso ayudarme a descargar el burro. Elegí al que podía dominar, al pobre
Holguín, indefenso, pacifico, buen hermano, sin odios, y le di con un plantón
de la yuca que habían sacado para el desayuno. Gracias a Dios que a él solo se le
hinchó el ojo, pero a mí se me hincho toda la espalda. El tema de las pelas es
complejo, no estoy ni a favor ni en contra, nunca he dado una, recibía tres por
día de mi madre. Creo que me ayudaron a ser una mejor persona, era su estilo de
decirme lo que estaba mal. Todas me las gane, menos una. Resulta que siempre
quise ser pelotero y jugaba béisbol hasta que me fracture un dedo cambiando un
neumático de un jeep de la parroquia en el
1991. Salí para el río con un primo y encontramos una puerca casi en estado de
descomposición a medio enterrar en la arena, ahogada y arrastrada por la
crecida del río Macasías en días anteriores. Esa fue una magnífica oportunidad
para calentar el brazo, porque las piedras daban en el estómago distendido como
verdadero strike. Hacíamos lanzamientos alternos y uno le servía de árbitro al
otro. Pasamos la mañana en eso sin percatarnos de que la dueña, quien buscaba al animal perdido, nos había visto en el
entrenamiento. Alrededor de las tres de la tarde llegué a casa, desde que mi
padre me miro sabía que había un problema. Solo me llamo y me dijo: “híncate
ahí” Creí que se trataba del tiempo que no me veía en casa, pero no, su primer
lanzamiento fue strike y en
todos los que me lanzo con las tres varas que rompió en mis costillas, no hubo
ni una sola bola ni un solo lanzamiento abanicado. Todos fueron cantados.Quiero volver a hacer cosas locas, como en los viejos
tiempos y extrañar las correcciones de Marino y Energilia, soy el ladrillo del
barro que ellos moldearon. Al fin y al cabo eran travesuras.
miércoles, 27 de julio de 2016
En la acera.
Hoy es uno de esos días en los que uno reafirma su posición frente a un aspecto de la vida.
He publicado varios comentarios diciendo que, una vez me jubile en el Estado como servidor público que soy, vuelvo a mi natal Hato Viejo. Mis cercanos me acusan de estar loco por querer regresar al área rural, porque con ello me alejo de la "civilización". Me consideran anticuado y asocian mis instintos a la barbarie.
¿ Civilización de qué?. Hoy, como cada día que puedo, acompañé a mis dos hijas al Metro, es una experiencia interesante porque son horarios diferentes y hago la ruta a pie y puedo ver cómo vive y se comporta la gente en la ciudad. Si eres un peatón no tienes ningún derecho, el taller repara los equipos y maquinarias en la acera, el constructor deposita los materiales en la acera, el conductor estaciona su vehículo en la acera, el vendedor ambulante posa su triciclo en la acera, parece que hay un acuerdo para que los colmados, centros de bebidas y negocios extiendan su actividad comercial hasta la calle, el Amet no le preocupa que el peatón tenga 15 minutos en la acera,corres entre los vehículos para cruzar la calle y te encuentras con una motocicleta en la acera, muchas veces guiadas por quienes tienen que evitarlo.
Cuando circulas por la cuidad en un vehículo, puedes llevarte una hoja y un lápiz si quieres escribir un nuevo diccionario de la lengua. El idioma dominicano de Santo Domingo tiene un vocabulario muy colorido. Es fácil escuchar en una intersección, en un semáforo, o en cualquier parte que haya mas de una persona, expresiones como estas: m.g., s.t.m, h.l.g.p., c.p.,c., h.d.c.
Pero no se queda ahí. Una de esas personas que se colocan en la acera para buscar el sustento de la familia es una señora maravillosa que me vende el café cuando acompaño a mis hijas al Metro. Cuando pasan muchos días que no me ve le pregunta a la menor de mis hijas por mí. Eso refuerza mi convicción de que la amistad con gente humilde es mas placentera para mí que tenerla con gente de "importancia". Fuí a saludarla y a darle las gracias por el saludo que me envió mientras estaba en Comendador. Como de costumbre me adelanté y le extendí la mano para estrechar la suya, de repente un señor que nunca había visto se adelantó y estrechó mi mano, diciendo la siguiente expresión: " los hombres primero". Eso y el riesgo que corrí de ser chocado por un guardia en una motocicleta en la acera me hizo pensar que somos una sociedad del siglo 21 con pensamiento y conducta primitiva, quizás nos parecemos a una sociedad de antes de la imprenta y la aparición de la escritura.
He escuchado muchas veces que esta es la cuidad de los sustos pero uno no lo entiende hasta que no lo vive, y eso es para todo en la vida. En la acera puedes vivir todo, hasta la muerte.
He publicado varios comentarios diciendo que, una vez me jubile en el Estado como servidor público que soy, vuelvo a mi natal Hato Viejo. Mis cercanos me acusan de estar loco por querer regresar al área rural, porque con ello me alejo de la "civilización". Me consideran anticuado y asocian mis instintos a la barbarie.
¿ Civilización de qué?. Hoy, como cada día que puedo, acompañé a mis dos hijas al Metro, es una experiencia interesante porque son horarios diferentes y hago la ruta a pie y puedo ver cómo vive y se comporta la gente en la ciudad. Si eres un peatón no tienes ningún derecho, el taller repara los equipos y maquinarias en la acera, el constructor deposita los materiales en la acera, el conductor estaciona su vehículo en la acera, el vendedor ambulante posa su triciclo en la acera, parece que hay un acuerdo para que los colmados, centros de bebidas y negocios extiendan su actividad comercial hasta la calle, el Amet no le preocupa que el peatón tenga 15 minutos en la acera,corres entre los vehículos para cruzar la calle y te encuentras con una motocicleta en la acera, muchas veces guiadas por quienes tienen que evitarlo.
Cuando circulas por la cuidad en un vehículo, puedes llevarte una hoja y un lápiz si quieres escribir un nuevo diccionario de la lengua. El idioma dominicano de Santo Domingo tiene un vocabulario muy colorido. Es fácil escuchar en una intersección, en un semáforo, o en cualquier parte que haya mas de una persona, expresiones como estas: m.g., s.t.m, h.l.g.p., c.p.,c., h.d.c.
Pero no se queda ahí. Una de esas personas que se colocan en la acera para buscar el sustento de la familia es una señora maravillosa que me vende el café cuando acompaño a mis hijas al Metro. Cuando pasan muchos días que no me ve le pregunta a la menor de mis hijas por mí. Eso refuerza mi convicción de que la amistad con gente humilde es mas placentera para mí que tenerla con gente de "importancia". Fuí a saludarla y a darle las gracias por el saludo que me envió mientras estaba en Comendador. Como de costumbre me adelanté y le extendí la mano para estrechar la suya, de repente un señor que nunca había visto se adelantó y estrechó mi mano, diciendo la siguiente expresión: " los hombres primero". Eso y el riesgo que corrí de ser chocado por un guardia en una motocicleta en la acera me hizo pensar que somos una sociedad del siglo 21 con pensamiento y conducta primitiva, quizás nos parecemos a una sociedad de antes de la imprenta y la aparición de la escritura.
He escuchado muchas veces que esta es la cuidad de los sustos pero uno no lo entiende hasta que no lo vive, y eso es para todo en la vida. En la acera puedes vivir todo, hasta la muerte.
domingo, 10 de julio de 2016
Género en extinción
El desarrollo se mide por variables como ingreso, acceso a servicios, disponibilidad de bienes, el conocimiento, capacidad de respuesta. Está asociado a cultura de trabajo e inversión inteligente en medios productivos, servicios y desarrollo humano.
Las personas son el gran activo de una sociedad porque son quienes diseñan y ejecutan la marcha de ella. El perfil de su gente define el perfil de sociedad existente, porque esta es la suma de cada individuo, con sus conocimientos, habilidades, destrezas, limitaciones, vicios, virtudes, pasiones, intereses. Rousseau concibe al hombre como un producto social, en el que el contexto va dejando su sello particular. Según él, cada persona es el producto de su sociedad.
Con frecuencia escucho que toda la culpa del bajo desarrollo de Elías Piña la tienen los políticos y la mala calidad de la educación, pero resulta que los docentes y políticos no son de Marte, son sujetos producto de la sociedad de la provincia. Cuando un estudiante de esta provincia sobresale en el nivel profesional en el territorio nacional o en el extranjero, graduado de los centros educativos de la provincia, recibió el mismo currículo y la facilitación de los mismos docentes de los estudiantes de bajo rendimiento. Fuller dice que los resultados de la educación están determinados por los medios, el currículo, los recursos humanos; destaca entre los medios el acceso a la tecnología, la biblioteca, el mobiliario y la planta física. Esos elementos son parte de la responsabilidad política, pero la responsabilidad individual que tiene la persona no puede ser sustituida por otro actor del proceso.
Es cada vez más decreciente la inversión de recursos y tiempo de las personas a alimentar su intelecto. Y no se trata de titularse y especializarse en esta o aquella área, es hacer del estudio y la lectura una cultura, sobre todo si su actividad es construir capacidades, es decir, que la materia prima de su empresa es el conocimiento. Me impresiona cuando profesionales de otras latitudes pueden abordar sin dificultad temas diferentes a su área de formación, muchas veces con mayor profundidad que los "especialistas" locales. Cada día son menos los profesionales que pueden abordar el tema del desarrollo de forma holística. Hay un discurso, eso sí, pero cuál es el aporte que hacen para que nuestros graduados mejoren su perfil y exhiban una cultura general, similar a sus pares de la América de Bolívar, o al menos del país. Cuál es el aporte para mejorar los servicios básicos, para un uso sostenible de los recursos naturales, para aumentar la producción de la actividad agrícola y pecuaria. La planificación y la gestión de riesgos son temas desconocidos y de poco dominio en nuestros profesionales, de la investigación ni se diga porque implica el uso de procedimientos y herramientas científicas.
En el sector salud hacen congresos para actualizar conocimientos de temas y patologías, introducen innovaciones en procedimientos, pero ¿cuándo fue el último congreso para abordar de forma científica un tema de la educación, agronomía, ingeniría, otros, que participaran profesionales que hacen vida en Elías Piña?
Ese es el reto, convertir al profesional en un ente que se renueva permanentemente y que tiene cultura general sobre temas del desarrollo porque ese género humano esta en extinción.
La resiliencia es disciplina y filosofía de vida.
Las personas son el gran activo de una sociedad porque son quienes diseñan y ejecutan la marcha de ella. El perfil de su gente define el perfil de sociedad existente, porque esta es la suma de cada individuo, con sus conocimientos, habilidades, destrezas, limitaciones, vicios, virtudes, pasiones, intereses. Rousseau concibe al hombre como un producto social, en el que el contexto va dejando su sello particular. Según él, cada persona es el producto de su sociedad.
Con frecuencia escucho que toda la culpa del bajo desarrollo de Elías Piña la tienen los políticos y la mala calidad de la educación, pero resulta que los docentes y políticos no son de Marte, son sujetos producto de la sociedad de la provincia. Cuando un estudiante de esta provincia sobresale en el nivel profesional en el territorio nacional o en el extranjero, graduado de los centros educativos de la provincia, recibió el mismo currículo y la facilitación de los mismos docentes de los estudiantes de bajo rendimiento. Fuller dice que los resultados de la educación están determinados por los medios, el currículo, los recursos humanos; destaca entre los medios el acceso a la tecnología, la biblioteca, el mobiliario y la planta física. Esos elementos son parte de la responsabilidad política, pero la responsabilidad individual que tiene la persona no puede ser sustituida por otro actor del proceso.
Es cada vez más decreciente la inversión de recursos y tiempo de las personas a alimentar su intelecto. Y no se trata de titularse y especializarse en esta o aquella área, es hacer del estudio y la lectura una cultura, sobre todo si su actividad es construir capacidades, es decir, que la materia prima de su empresa es el conocimiento. Me impresiona cuando profesionales de otras latitudes pueden abordar sin dificultad temas diferentes a su área de formación, muchas veces con mayor profundidad que los "especialistas" locales. Cada día son menos los profesionales que pueden abordar el tema del desarrollo de forma holística. Hay un discurso, eso sí, pero cuál es el aporte que hacen para que nuestros graduados mejoren su perfil y exhiban una cultura general, similar a sus pares de la América de Bolívar, o al menos del país. Cuál es el aporte para mejorar los servicios básicos, para un uso sostenible de los recursos naturales, para aumentar la producción de la actividad agrícola y pecuaria. La planificación y la gestión de riesgos son temas desconocidos y de poco dominio en nuestros profesionales, de la investigación ni se diga porque implica el uso de procedimientos y herramientas científicas.
En el sector salud hacen congresos para actualizar conocimientos de temas y patologías, introducen innovaciones en procedimientos, pero ¿cuándo fue el último congreso para abordar de forma científica un tema de la educación, agronomía, ingeniría, otros, que participaran profesionales que hacen vida en Elías Piña?
Ese es el reto, convertir al profesional en un ente que se renueva permanentemente y que tiene cultura general sobre temas del desarrollo porque ese género humano esta en extinción.
La resiliencia es disciplina y filosofía de vida.
domingo, 21 de febrero de 2016
Cinco minutos.
Ya tengo asegurado el pasaje a Cuba, es una de las lindas
promesas que he recibido este año. Me la hicieron a lo Lucrecia y Pluto, con
algunas diferencias: en este caso invita Lucrecia y no tengo descrito el
itinerario, el encuentro no será en el aeropuerto, sino en el hotel en La
Habana y ella no me conoce, yo seré un paisano gentil que los ayudara con el
equipaje por "algún apoyo".
Previo al viaje tengo que buscar toda la literatura de los
atractivos de la ciudad, porque aunque es mi primer viaje a Cuba "hace
mucho tiempo que conocí esos lugares, los que han tenido un cambio radical
desde la última vez que los visite". En realidad me he quedado en Cuba
porque la cosa se me ha puesto dura y no tengo asegurado mi regreso a Santo
Domingo, por eso ahora vivo de la generosidad de los buenos dominicanos que
"vienen de allá".
De seguro que tendré algún apoyo, juego domino, soy un campeón regional, eso hará fácil "armar" un frente de dominicanos
contra cubanos, ahí ganare por partida doble: juego y tengo a Lucrecia como
seguidora. Por supuesto que no pienso ahorrarme lo de la comida porque no me
gusta que me den comida, el cuba libre o el mojito lo tomare bajo de alcohol
para que no me canten bingo o me digan: preso por la guardia de Mon. Con un
poco de suerte el vaso del frente será reforzado con el alcohol que no
consumiré, para que tenga emociones más fuertes cada vez que dominemos.
Tendrá que haber una oportunidad para visitar la casa de
Hemingway, en la que escribió su célebre obra “El viejo y el mar”. Esa es la
oportunidad de Lucrecia, un diamante en una funda negra. Tendrá la oportunidad
de liberar energía y externar toda esa sabiduría acumulada, obviamente no se de
letras, será el trabajo de ella hablarnos de la obra del gran cuentista
norteamericano. Por la noche ella estará dispuesta a bailar una salsa de Marc
Anthony y le pedirá a su “apoyo” que los acompañe para que, entre discos y discos,
le dé una vueltecita.
viernes, 12 de febrero de 2016
Repetidora.
El día que se vieron por primera vez era
jueves por la mañana, cuando ella era apenas una adolescente con experiencias
de la vida adulta. Remedio acudió a la invitación de la promotora para
asistir a una charla que vendrán a dar unas personas sobre la lactancia
materna, para sorpresa suya la facilitación la haría alguien que nunca había
lactado ni a un chivito huérfano, hecho que le despertó curiosidad porque a su
temprana edad ella sí sabía qué significaba amamantar a una criatura del
vientre de una mujer.
_ ¿Qué sabrá este de lo que va a
hablar?- le pregunto a su amiga de escuela y vecina-.
_ Vayámonos, -fue la respuesta de Titi-.
Algo extraño pasó porque Remedio no quiso
irse, le dijo a la amiga que ya que estaban en el lugar esperaran para
ver lo que iba a decir el facilitador. Diez minutos más tarde comenzó la
charla, con la presentación de los participantes, en su mayoría mujeres y uno que
otro joven curioso, esposo o enamorado de alguna de las jóvenes
presentes.
_ ¿Quienes son madres?- pregunto el
facilitador-
El corazón de Remedios se acelero y tuvo
sentimientos encontrados porque no sabía si decirle a un extraño que a su edad
era madre, pero las amigas que la conocían no le dieron alternativa, levanta la
mano, le dijeron y ella con cierta timidez levanto su mano derecha de forma
casi imperceptible. Así se produjo el primer acercamiento del facilitador con
Remedio. Se acerco a ella y le pregunto por qué no quería levantar las manos y
dio una respuesta simple: "la levante y usted no la vio", dijo.
A partir de ese hecho el facilitador
fue hechizado por la mirada tímida de una adolescente madre con los ojos mas
lindos que pueda tener mortal alguno, pero lo que él no imagino fue que el trato afable y la atención especial
que dedico para escucharla a ella iba a despertar algún tipo de curiosidad por
su "maestro".
Al final de la charla ambos esperaban un
espacio para coordinar el próximo encuentro para profundizar la
"amistad" por cierta "empatía" entre ellos. Y se juntaron. Él
llevo a su amigo y ella a su vecina y el camino le hizo una mala jugada,
pasaron más de dos horas empujando el vehículo que los transportaba a una
cascada hermosa en Rio Limpio. Eso no evito que se bañaran junto a otras 20
personas en las mismas entrañas de la Cordillera Central, con 40 ojos de
testigos.
Ellos no pensaron que esperarían 20 años para
volverse a ver y que ese reencuentro sería tan intenso como el momento en que
Romeo, al creer muerta a Julieta, se envenena y esta, intentando salvar a su
hombre, succiona el veneno de sus labios.
Era el final de la mañana cuando ella
regresaba del trabajo el día que se encontraron. Él esperaba un carro público
cuando sonó su teléfono, era ella que lo había contactado para saludarlo sin que
él se imaginara que ella estaba parada
su lado en un vehículo moderno dispuesta a regalarle un poco de su tiempo.
¿Cuál
es la ruta?-pregunto Remedio-
-Tú decides, -respondió el facilitador-
-Tengo cinco minutos, respondió Remedio.
Ahí se inicio una amena conversación entre
dos amigos que se buscaban, se extrañaban, con anhelos, historias, proyectos, aspiraciones
inconclusas, con ganas de perderse en un abrazo que fusione sus cuerpos de
forma tal que ni mil toneladas de dinamita los separe.
De repente el facilitador advierte un
dispositivo electrónico.
-Te están vigilando, le dijo el facilitador a Remedio.
-¿Por qué?- pregunto ella.
El facilitador le enseño un aparatito instalado
en su vehículo y le pregunto qué es eso. Cuando Remedio lo vio su cara era un
poema, sus ojos tomaron el color de un arco iris y sus labios perdieron la
humedad que produce la feromona de una mujer que siente testosteronas a medio
metro.
-Tengo problemas, no había visto eso, dijo
atormentada Remedio. Se dio la vuelta, intento despegarlo, pero su esfuerzo
fue en vano. A partir de ahí vivió los minutos más intensos del año, llamo a un
técnico, a dos, a tres y cada vez
aumentaba la preocupación. Al caer la tarde tuvo al fin la conclusión. Era una repetidora de la cobertura de la alarma
contra el robo.
jueves, 22 de octubre de 2015
La participación social y política en Elías Piña
Con frecuencia escucho críticas a los congresistas de esta provincia por su poco vínculo con sus electores. Algunos de ellos son miembros activos y productivos de comisiones importantes en su nivel de desempeño. En mi caso nunca he tenido incidencia en ningún congresista, pero la desvinculación con los ciudadanos no es una limitación solo de congresistas y alcaldes, sino que es común en actores y funcionarios locales que su área de acción es el territorio de la provincia o municipio.
La participación social es una expresión muy acuñada en las campañas electorales por gente que tiene aspiraciones a posiciones, pero son y han sido en su paso por la Administración Pública burócratas infuncionales. La participación de las poblaciones en el desarrollo de su localidad no es un discurso, es una característica o aspecto de la democracia que se expresa en hechos concretos. Cuando la Iglesia Católica hace un diagnóstico, prioriza unos problemas y elabora una propuesta para dar respuesta a una necesidad concreta en La Sierrecita, lo hace con los líderes de esa localidad. Si obtiene el financiamiento para el acueducto, por ejemplo, va a la comunidad y le explica que consiguió los fondos para el proyecto y discute con ellos las responsabilidades de las partes, porque la participación social está cuantificada en la propuesta y sin esta no es posible construir el acueducto o la iniciativa, cual sea. Por eso cuando un político me dice que en un mandato suyo la población tendría una participación activa en las decisiones y proyectos que ejecute, examino cuál ha sido su comportamiento en los roles anteriores que ha tenido, porque a mi no me puede hablar de participación social quien no ha tenido ninguna experiencia en ese sentido. Participar significa "ser parte de" y quien no ha dormido en una Estera en Hato Viejo, o no ha visto un perro durmiendo a las dos de la tarde en medio de las piedras del fogón en la cocina de una familia en La Lomita, no ha tenido "participación" en la pobreza.
En las ofertas electorales, aunque es muy acuñado, el eslogan sobre la participación no es suficiente, hay que acompañarlo de las evidencias concretas que lo hagan creíble y en el caso particular de esta provincia no se observan avances en ese sentido por el escaso desarrollo social y político de sus actores.¿Qué podrá aportar al desarrollo de la participación social un funcionario electo que apenas puede firmar su nombre, sin ni siquiera el Nivel Básico aprobado?.
La participación de la mujer es aun más triste. Elías Piña tiene pocas mujeres con incidencia provincial y las que ha tenido la pierden porque interactúan de forma intermitente y ocasional a propósito de procesos electorales.
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