domingo, 16 de junio de 2013

Los Consejos de Dos Gigantes y un Enano




Me ha causado sorpresa el hecho de que algunas personas  me consulten sobre sus proyectos literarios, e incluso escritores consumados, con más de una docena de títulos publicados, algunos de ellos de mucha calidad literaria, al estilo de los grandes escritores. Contigo voy a la gloria, por ejemplo.

Sin darse cuenta, los que me abordan  sobre temas literarios me obligan  a estudiar a los grandes escritores  para poderles dar una opinión más o menos adecuada a su necesidad, que les aporte algo a su proyecto. Me llena de satisfacción el hecho de que el arte de escribir no es una tarea fácil y no lo dominan ni siquiera los que lo dominan. Así que aquí les cuento algunas de las  opiniones  y experiencias de Gabriel García Márquez  y Juan Bosch en su quehacer literario, como una forma de hace algún aporte  a los que me leen y que aspiran a convertirse en “artistas de la palabra”.

García Márquez y Juan Bosch tienen en común que ambos leyeron o se guiaron de Faulkner, Kafka, Maupassant, Chejov, Hemingway, Quiroga, Alan Poe y Carpentier para comprender la técnica y el arte de escribir.

Escribir, ¿es una casualidad, un oficio que se aprende o ambas cosas a la vez?
García Márquez lo expresa así: “Empecé a escribir por casualidad, quizá solo para demostrarle a un amigo que mi generación era capaz de producir escritores”. “…fue Kafka que, en alemán, contaba las cosas de la misma manera que mi abuela. Cuando yo leí a los diecisiete años La Metamorfosis, descubrí que iba a ser escritor. Al ver que Gregorio Samsa podía despertarse una mañana convertido en un gigantesco escarabajo, me dije: “Yo no sabía que esto era posible hacerlo. Así es, escribir me interesa.”

Juan Bosch nos  cuenta su experiencia como escritor principiante de esta manera: “… yo me senté a la maquinilla a escribirle una carta a un amigo al que quería entrañablemente, y lo que escribí fue el cuento La Mujer, que salió de un tirón. Yo no había planeado ese cuento.” “… toda la miseria, toda la pobreza no solamente del paisaje de la Línea sino de los seres humanos…todo eso estaba acumulado en mi cerebro y en mis sentimientos, y salió de golpe en ese cuento.”

Es obvio que para escribir, las lecturas previas, la sensibilidad y la realidad circundante funcionan como la fuerza motriz del futuro escritor.

¿Cuánto tarda escribir? García Márquez recibió dos consejos valiosos sobre el tiempo. De Bosch escuchó esta expresión: “… el oficio de escritor, sus técnicas, sus recursos estructurales…hay que aprenderlos en la juventud". “ Los escritores somos como los loros que no aprendemos a hablar después de viejos. De Ernest Hemingway aprendió que “no se debía escribir sobre un tema ni demasiado pronto ni demasiado tarde".

El mejor de los consejos sobre el tiempo para escribir lo da el mismo García Márquez: “… nunca me ha interesado una idea que no resista muchos años de abandono. Si es tan buena como para resistir los quince años que esperó Cien años de soledad, los diecisiete de El otoño del patriarca, los treinta de Crónica de una muerte anunciada, no me queda más remedio que escribirla”.

No hay que apresurarse para escribir. La consistencia del tema se impone y la calidad de lo escrito es una condición indispensable para el éxito. La rapidez y la calidad andan caminos diferentes. Hay que romper muchas hojas antes de publicar una página, porque al fin al cabo hay que respetar el oficio. Bosch dice, al respecto: “dos cosas han guiado mi vida de escritor y de político: servirle a mi pueblo y hacer bien lo que estoy haciendo”.

¿Cómo elegir el tema? García Márquez dice: “El coronel no tiene quien le escriba… son libros inspirados en la realidad de Colombia”. La soledad es un tema recurrente en los libros de García Márquez porque según él “es un problema de todo el mundo”. Bosch, en respuesta a una carta de Hilma Contreras solicitándole su opinión sobre un manuscrito suyo, le escribió más o menos esto: no sé quién eres, pero escribe de lo que quieras, menos sobre el amor porque cada uno lo vive a su manera… Ahí donde vives hay ancianos, niños, personas humildes, acude a ellos que son fuentes inagotables para tus cuentos.  Los temas  de la cuentística de Bosch él los revela de esta manera: “…el recuerdo de la miseria, la sumisión a una naturaleza inhóspita, dura, agria, y ese tipo de relaciones entre el hombre y la mujer… surgieron de pronto organizados en un cuento”.

¿Y los personajes, cómo elegirlos? Todo el que escribe tiene uno o varios nombres de personas que son verdaderos personajes a quiénes les da vida y eternidad por sus peculiaridades. Lo que cuesta es hacerlos comportarse como el que escribe quiere que actúen, qué comportamiento es el adecuado para este o aquel tema, a quién representa, a quién esconde, a quién imita, cuánto tiempo vive. Algunos personajes son más dominantes que su creador, como Remedios, la bella, de Cien años de soledad, que por más que quiso matarla el autor no pudo y tuvo que enviarla viva al cielo envuelta en una sábana blanca. Debo admitir que a mí se me ha impuesto uno: Fonchito, el impresionante niño de Los cuadernos de don Rigoberto de Vargas Llosa.

Bosch nos dice sobre la selección de los tipos que actúan en sus obras: “Ese campesino explotado, ignorado, sufrido, trabajador, serio, valiente, inteligente, ese era el personaje de mis cuentos”.

En resumen, se puede decir que escribir es un placer. En esa tarea el tiempo y el tema están determinados por las vivencias y la realidad del que escribe  y para hacerlo, el artista de la palabra, solo necesita la vocación, la formación, la decisión y los medios; este último es el de menos significación porque para escribir el único medio indispensable es el lápiz y el papel. Nunca he olvidado lo que me dijo el escritor más prolífero de esta provincia, Adriano Sánchez Roa: “Para escribir no tengo hora, si acostado en la madrugada me sale una idea, me levanto y la escribo porque si no lo hago puedo perder la inspiración que da el momento y olvidar lo que pensé”. Después de ese día jamás he olvidado una idea, y debo admitir que son escasas, porque tan pronto la tengo la escribo. De hecho algunas veces solo he escrito el tema y luego cuando me encuentro con  el manuscrito ni idea tengo de eso. Si lo piensa, escríbalo y guárdelo, no importa, no tardará 30 años en encontrarlo y entenderlo, porque si para algo no debe haber prisa es para tener un hijo y escribir un libro.





viernes, 7 de junio de 2013

Una Esperanza


El tema de la cobertura y la baja calidad de la educación dominicana es recurrente en los medios de opinión diaria. Con frecuencia se habla de la baja inversión del Estado, la carencia de medios, la no actualización y estandarización del currículo, las deficiencias académicas de los docentes, la brecha digital, el bajo perfil del producto, las escasas potencialidades y discapacidad intelectual de los docentes, y se dice que el quehacer educativo  en los últimos tiempos ha sido reservado para adultos cansados o rechazados de otras aéreas profesionales. Sin embargo, ayer,  en la Peña, entre cantos, piedras y precipicios, tuve una esperanza. Escuché  a un joven profesional decir:” Yo los acompaño a vacunar porque esa es mi responsabilidad, aquí todos me respetan porque vivo con ellos y los acompaño en su actividad”. Continúa  diciendo:”Lo que me paga educación no es una excusa para que yo no haga mi trabajo.”

Ese joven viene de una experiencia única: ser maestro en Francisco José, un paraíso de la naturaleza, al que solo se puede llegar por el medio de transporte más antiguo que conoce el hombre y en el que habitan seres humanos vírgenes a la magia de la luz, el cine, los autos, los helados, el lápiz y la hoja rayada y viven ajenos a la sabiduría de Hipócrates. A ellos acuden unos pocos, algunos para santiguarlos en nombre de Jesús y otros para engañarlos con promesas  de “completar la obra de Dios si les dan una oportunidad en las urnas”.

La actitud de Luis constituye para mí una esperanza por su sentido de responsabilidad social  con una población excluida de todo, menos de la belleza de la naturaleza. No obstante ser una especie en extinción, los profesionales con actitud de entrega y cooperación hacen que la situación deprimente de las comunidades apartadas sea vista con optimismo por los actores sociales que intervienen en ese territorio.
En la Cordillera Central debe producirse un equilibrio y una convivencia armónica entre la vida humana y los recursos naturales, pero ello no es posible si no se mejoran las condiciones materiales  en que transcurre la vida  de los  habitantes de las más de 900 familias que  viven en unas  30 comunidades  en el interior de la que es la “madre de las aguas” de la Isla.

La cobertura de salud, educación y los programas sociales debe ser garantizada. Sería ideal constituir una UNAP móvil o itinerante, con los recursos, equipos y medios de transporte adecuados  para ofrecer a esas poblaciones los servicios básicos de salud establecidos por ley. En ese sentido sería interesante hacer un acuerdo con la Iglesia Católica que es la institución  que más ha invertido  en el desarrollo de esas comunidades, en el que se establezca  que dentro de las religiosas que envían las congregaciones, algunas sean enfermeras para que, junto a los promotores comunitarios, funcionen  como extensionistas de los programas de salud, debido a que son las religiosas las únicas personas que visitan con regularidad a esas familias. Otra alternativa sería  darles formación técnica en salud a los profesores de las 20 escuelas enclavadas en la Cordillera Central para que estos sirvan de apoyo a las actividades del MSP en sus respectivas comunidades. Esto se podría hacer con acuerdos locales o  institucionales desde los ministerios.


Así hay una esperanza de que los seres humanos  que habitan la Cordillera Central tengan vida y la tengan en convivencia armónica con Dios y con los recursos naturales y ojalá que vuelvan las faldas verdes  que cubren las montañas y los cerros pintados de arco iris  y que el sudor de las cañadas vuelva a correr cristalino, abundante y puro para que llegue a las ciudades y les dé vida.

viernes, 15 de febrero de 2013

Perfil del PLD en Elías Piña


El Partido de la Liberación Dominicana en Elías Piña, como toda  organización social, es una expresión de la realidad política y social de la provincia. Su estructura responde al esquema nacional. En sus orígenes surge con un reducido número  de personas  con cierto nivel educativo, provenientes de la clase media baja, en su mayoría jóvenes profesores y estudiantes universitarios. En ocasiones se llegó a escuchar a personas con escasa formación decir  que el PLD no era para  “brutos campesinos”. En la primera vuelta en las elecciones del 1996 la organización de Bosch quedó en el tercer lugar en esta provincia .Fue después que Leonel Fernández ganó las elecciones fruto del pacto con el PRSC que la matrícula de simpatizantes del  PLD se multiplicó con gente provenientes del Partido de Balaguer. Es en las elecciones congresuales y municipales del 1998 cuando el partido morado obtiene por primera vez el primer lugar, ganando la senaduría el ex compañero Manuel Osías Arciniega al entonces caudillo Florentino Carvajal Suero. En  las elecciones internas para seleccionar el candidato presidencial del 2000, el partido oficial tenía menos de cien miembros en toda la provincia. Fue  a partir de la consigna de “un millón de miembros” que el PLD creció aquí.

¿Cuál era el perfil de los futuros miembros del PLD en esta provincia, los que traerían cambios cuantitativos, cualitativos y estructurales en la organización?

Elías Piña tenía en ese momento un 41% de analfabetismo y un 70% de la población eran agricultores que vivían en la zona rural. Los que se matricularon en la escuela solo alcanzaron un promedio de cuatro años  de escolaridad en su gran mayoría. Hoy por hoy los indicadores negativos en nuestra provincia son casi el doble de la media nacional. Sin más universidad que la UCE en donde había una limitada oferta académica: o se estudiaba Educación o se estudiaba Agronomía. Los profesionales de otras áreas tenían que venir de otra parte del país por lo que no hacían vida política aquí. Eso explica que para el 1990 el PLD aquí tenía un solo médico. La economía familiar era, y es todavía, sustentada sobre la base de la producción agrícola y pecuaria, pequeños comercios y los empleos públicos. De hecho, el censo del 1993 determinó que el 92% de la población eran pobres y el 64% eran indigentes.Por todo lo expuesto es que el PLD se nutre de sectores conservadores, agricultores, amas de casa, provenientes mayoritariamente del Partido Reformista y en menor proporción del PRD y, con estos, algunos nuevos electores, los que pasaron a formar parte de las estructuras  organizativas del partido. Es bueno señalar que aquí todo el mundo está inscrito en algún partido político por lo que los independientes no existen.
El proceso de masificación no estuvo acompañado de un plan de formación para los nuevos miembros y mucho menos para continuar la educación de los miembros viejos. Esa imprevisión, junto al bajo nivel educacional de los matriculados, como característica general de la población, hace del PLD de Elías Piña un partido diferente al estándar nacional. Así lo refleja el funcionamiento de sus estructuras con una dirigencia con perfiles caudillescos, hasta el punto que en los municipios Bánica y Pedro Santana es como si estas no existieran.

El PLD en esta provincia tiene un liderazgo colegiado formado por unos diez dirigentes con formación política y profesional. Los grupos etarios y sectores como la mujer y la juventud no tienen una figura representativa en la organización. Esto coloca a esos dos segmentos en desventaja con el liderazgo municipal y provincial. Los dirigentes provinciales del PLD se caracterizan por:
*      No ser capaces de articular una propuesta común de fortalecimiento de la organización
*      Actúan de manera sectorial y bajo la lógica  de sus aspiraciones particulares y sectoriales
*      El análisis de los resultados electorales y las potencialidades de la organización es nulo
*      La convivencia armónica, en la diversidad, no se da
*       Viven fuera de la provincia en su mayoría; algunos se ausentan en temporadas enteras y regresan de manera oportuna, por lo que su trabajo político es intermitente
*      No hacen opinión pública y los que la hacen es a través de equipos de comunicación con pésimo manejo
*      No hay una figura que por su desempeño sea vista como el líder del partido. Hay nombres que la población escucha sin que uno de ellos sea capaz de juntarlos a todos.

Pese a todo ello, tres hechos actúan a nuestro favor:
Ø  La gran inversión que hizo el gobierno de Leonel en la provincia
Ø  El buen gobierno que está haciendo el Presidente Medina, con niveles de popularidad altísimos y, por último, aunque parezca coyuntural,
Ø  El descalabro del PRD se está expresando en la huida o fuga de cuadros importantes, junto a los nuevos electores que no se sentirán motivados por un partido en crisis, los  que podrían ser captados por el partido de gobierno.
Así nos encuentra el VIII Congreso Norge Botello. Ojalá que este sirva para dinamizar las estructuras y reencontrarnos  con el partido que Bosch soñó.

miércoles, 16 de enero de 2013

Mujeres, inevitables



Cuando la joven escritora Hilma Contreras le envió  el borrador de un cuento suyo a Bosch para que éste le diera su opinión, él le respondió  más o menos, en éstos términos: " no sé quién eres pero te recomiendo que escribas de cualquier cosa, menos sobre el amor porque cada persona lo  entiende y vive a su manera. En tu alrededor hay muchos temas, escucha a los ancianos y a las personas humildes de tu comunidad".

Tenía mucha razón Bosch. Los ancianos y los más humildes tienen una acumulación de experiencias capaces de regalarle un nóbel a un artista de la imaginación y de las palabras. Aunque es difícil hablar de las mujeres sin que el amor contamine el escrito porque parece que mujer y amor es lo mismo, aquí va mi intento.

En mi infancia la única mujer que veía a cada hora era a mi madre. No tuve hermanas. En esa época vivíamos  en la ruta de la noria. Regularmente tenía la oportunidad de convivir con niñas que, al igual que yo, acudían a buscar el agua para los quehaceres domésticos y para el consumo familiar. Gracias  a esas compañeras de labores comencé a conocer el pensamiento  y la naturaleza femenina. Iban de todas las edades, siempre por la mañana. Las más adultas acudían por la tarde a darse un baño después de las labores domésticas y productivas. Incluso algunas se hacían acompañar de sus esposos, ocasionándoles algunas dificultades a las  que iban sin estos porque para bañarse había un único espacio. A veces tenían que esperar a cierta distancia  hasta que la pareja termine de bañarse. Más tarde mi roce social con las mujeres aumento por mis estudios en el Nivel Básico. Acudía a la escuela de la comunidad. Respetaba a mis compañeras como si estas  fueran las  hermanas que no tuve. Iba a primera hora  de la mañana porque, a veces, tenía que buscar el agua  de cocinar los alimentos o para mi maestra. Básicamente le busca agua y leña porque era parte de la responsabilidad mía en la familia. Ellas limpiaban la escuela. Los niños más grandes que yo tenían la responsabilidad productiva en la escuela y en la familia. Años más tarde  esas experiencias me servirían para mi vida de emigrante del campo a la ciudad, un fenómeno de movilidad social ascendente en esa época  en la República Dominicana, propio de las limitaciones de los servicios básicos en la zona rural. Dios me proporcionó como hogar una vivienda habitada por dos adultos mayores en la periferia urbana, con las mismas características de mi  realidad familiar. Inicié  la intermedia en compañía de quienes ni siquiera conocía. No tardé mucho  en quererlos como  al que más de mi familia. Imaginé  que con ellos viviría los últimos  seis años  de estudio  para graduarme de bachiller. Después  de dos años, mis padres  adquirieron una casita para que curse los cuatro grados restantes. Inseguridad, preocupación, dudas, eran mis compañías los primeros días de mi vida sin la presencia de una mujer en mi casa. A veces cocinaba, otras no, porque  recibía  la solidaridad  de mis mejores vecinas.Y no faltaron los días que me iba en blanco. Todo tiene sentido y nos deja una experiencia que contar.A veces solo falta un gesto, una disposición, un apoyo para dar el empuje que necesitas en la vida.No dejes de rodearte de gente maravillosa, que están ahí a tu alrededor listos para ejercer el rol que les toque.

Cinco mujeres  no son todas  de las cuales hay algo en mí, pero estas son la selección de la memoria para decir que todos somos creados, inundados, amados, protegidos, cuidados, salvados, convertidos en mejores personas, por la existencia e influencia de ese ser maravilloso. Madre, amigas, hijas, esposa, ¿hermanas? Mujeres, inevitables, necesarias, indispensables, purificadoras del alma, garantía  y continuidad de  la vida. Mujeres.

viernes, 4 de enero de 2013

La Educación: un producto multifactorial.


Bruce Fuller dijo que hay cinco aspectos o elementos que influyen en el resultado de la actividad educativa. Según él, la capacitación de los recursos humanos, la disponibilidad de biblioteca, el acceso a la tecnología, la planta física y mobiliario y, por último, el currículo, son determinantes fundamentales para que se dé una buena educación.

 La capacitación de los docentes deberá tomar en cuenta no solo  el perfil profesional de este, sino también características personales necesarias para un buen desempeño como educador, sin que esto signifique una discriminación a los que tengan alguna discapacidad. De hecho en las aulas, hoy día, hay una gran cantidad de docentes con la mayor de las discapacidades: la intelectual/profesional. La evaluación de los bachilleres, los técnicos y los profesionales egresados de nuestros centros educativos es un espejo de la competencia profesional de nuestros educadores. La mejora en  las prácticas pedagógicas es una necesidad. La mayoría de profesores limita su trabajo a lograr que los estudiantes hagan la transcripción, a veces parcial,  y  estudio de los contenidos que están en los libros de texto que proporciona el Ministerio. Eso me hace ver con simpatía la propuesta del presidente Medina de traer formadores de otras latitudes para que en lugar de educadores tradicionales y reactivos tengamos profesores competentes, modernos, proactivos,  facilitadores de procesos, que apoyan la construcción de conocimientos. La formación docente debe ser permanente, con un enfoque moderno que renueve los conocimientos  e inserte al maestro en la dinámica tecnológica de hoy día.

La biblioteca es de capital importancia porque la escuela tiene el rol de inducir al estudiante a la investigación y la lectura para ponerlo en contacto con el mundo intelectual. En la actualidad este bien es un privilegio privativo de muy pocas escuelas y las que tienen una biblioteca muchas veces funcionan como un “almacén” de libros que la última vez que le pusieron las manos fue el día que la instalaron.Fui bibliotecario, como García Márquez, y en semanas el único lector que tenía la Biblioteca Parroquial era yo.

La tecnología es, en la actualidad, a la educación lo que son los árboles a las aves, un medio indispensable. Ya la pizarra, la tiza y el libro impreso no deberían tener el protagonismo para la educación que tenían  la leña, el burro y la yunta de bueyes para cocer los alimentos, el transporte y la agricultura, respectivamente, hasta finales del siglo XX. El computador, el proyector de imágenes, el dominio de programas informáticos, el acceso a la Internet cada día se hace más necesario en la labor docente.

No es posible educación de calidad con techos inseguros, sobre poblados y con mobiliario escaso y destartalado. Para pensar y producir conocimiento se necesita tranquilidad. La mejora de la planta física y el suministro de mobiliario adecuado influye positivamente en el proceso educativo.Es usual encontrar una sección de 50 ó 60 estudiantes en un aula con capacidad para unos 30 alumnos.

El currículo es, junto a la capacitación y selección de los recursos humanos, uno de los ejes centrales de la educación porque de su diseño depende el producto de la acción educativa. El perfil del bachiller, del técnico, del profesional egresado de de nuestros centros educativos es el resultado del currículo aplicado por el Sistema Educativo Dominicano, en todos sus niveles. El re diseño de la educación dominicana tiene que comenzar con una profunda revisión de este para evaluar el nivel de profundización, la calidad, la cantidad y la pertinencia de los contenidos por  áreas o carreras.

En mi opinión, en esta lista de Fuller habría que incluir el contexto sociocultural, el salario y la nutrición como elementos muy importantes a la hora de evaluar los resultados de un sistema educativo. La integración de la comunidad al proceso educativo, la motivación del docente y la garantía de la alimentación de los estudiantes son claves en el cumplimiento de la carga horaria, el currículo, la conservación y protección de los recursos de la educación y habrá mejores resultados del año escolar, expresados en menos repitencia, menos deserción y menos conflictos escolares.

En sentido general nuestras escuelas deben mejorar la atención a los diferentes ritmos de aprendizaje, la relaciones interpersonales, la ambientación y organización de la clase, la selección de los métodos y los recursos de enseñanza, la vinculación de los contenidos curriculares con el contexto, la cantidad, la calidad y la profundización de los contenidos impartidos, la forma de evaluar porque la que se hace es una actividad casi exclusiva del maestro, el sistema de información y, por último, el cumplimiento de la carga horaria.
En definitiva la educación es un producto social en la que inciden distintos determinantes que conjugados entre sí afectan el resultado de forma positiva o negativa. La nuestra necesita de una transformación trascendental para que sus productos respondan a los requerimientos del contexto nacional e internacional. ¿A cuántos de ustedes se les habrá presentado un/una joven recién graduado/a solicitándoles trabajo y cuando les preguntan qué tú sabes hacer la respuesta inmediata es una sonrisa tímida para a seguidas decir “cualquier cosa”? No es posible continuar graduando a personas que sepan hacer “cualquier cosa o de todo”.

sábado, 20 de octubre de 2012

¡Ay, si Luis vivera aquí!

Cuando Bridget Wooding, una escritora británica doctorada en Literatura en la universidad de Oxford, me regaló la novela de Domingo Marte, Madre de las aguas, lo hizo pensando  en hacer un aporte  a mi formación profesional.
Madre de las aguas es una novela rural, paisajista, costumbrista, naturalista, con un enfoque similar al Naturalismo francés de finales del siglo XIX de Emile Zola, que describe  la vida cotidiana del campesino dominicano. Tiene dos personajes centrales, uno de carne y hueso, Luis Rey de la Cordillera García Fernández, y la Cordillera Central de República Dominicana. Luis es el otro nombre del autor de la obra porque al leer la hoja de vida de ambos es idéntica, lo que hace de Madre de las aguas una novela autobiográfica. Narra las luchas y los esfuerzos de los ecologistas campesinos para evitar  el asentamiento de familias, la llegada de cazadores, los quemadores de leña y carbón, los depredadores, el fuego, la erosión de los suelos, la fuga y muerte de varias especies silvestres que allí habitan y el agotamiento y la contaminación de las fuentes de agua. Esta noble aspiración  de los defensores de la naturaleza los hizo coincidir con otros intereses y oponerse a la construcción  de la carretera Cibao-Sur, anunciada el día 10 de enero de 1979 por el entonces presidente, don Antonio Guzmán Fernández, a un costo que rondaba los 50 millones de dólares, obra que todavía espera la Región Sur.
La participación activa de Luis  en la defensa de la Cordillera Central no ha evitado que dominicanos y haitianos tumben árboles y quemen  grandes extensiones de bosques para utilizar esos predios en actividades agrícolas y para comercializar la madera de los árboles quemados. Con sorpresa y dolor se observa que los desmontes y las quemas no se limitan a las faldas de las lomas, sino que pasan por el ombligo, llegan hasta la cabeza y les arrancan todo el cabello y las pestañas hasta que los ojos no puedan parir una lágrima. Está tan herida que a veces uno no sabe si es agua o es sangre lo que corre por los ríos Artibonito, Libón, Tocino o Joca. Pero por ellos, al menos, corre agua ensangrentada por el barro de las entrañas de la tierra, herida por la mano criminal del hombre. Ríos, arroyos, cañadas, manantiales y norias de aquí no han tenido la misma suerte, ni mucho menos el privilegio de que en sus alrededores haya nacido un defensor de ellos. Por eso ya no están con nosotros, para deleitarnos que con el canto alegre de sus aguas, una gran cantidad de afluentes del río Macasías y otras que no se han ido todavía, están en estado agónico por lo escasa y la contaminación de sus aguas. ¿A dónde se habrá ido mi charco de El Candelón en la cañada de Marino en Hato Viejo? Ya no puedo contar los peces multicolores nadando. ¿Por qué se han muerto tantas especies en los ríos Jengibre, Comendador, El Carrizal? Su característica de agua inolora e incolora se ha perdido porque sus entrañas han sido preñadas por millones de microorganismos desechados por la actividad humana. Sus aguas cristalinas  han sido reemplazadas por el dolor y el sufrimiento de las familias  que se ven compelidas a utilizarlas. ¡Que alguien me diga como se ve el fondo de la vasija en donde almacena el agua de la casa! ¿Por qué duerme el ruidoso río de La Patilla? ¿A quién despierta ahora con sus crecidas y ruidos nocturnos?
Como dice el colombiano Mario Tulio Aguilera Garramuño en su cuento " El suave olor de la sangre": "  Y miren ustedes, dolientes  habitantes  de esta ciudad, a qué punto hemos llegado: el verdor se ha cubierto de pavimento, el aire antes transparente  que hacía de la vida una eterna embriaguez, ahora está lleno de gases y transforma la existencia en una náusea constante, los ríos ya no transportan el licor sagrado, sino física mierda excrementicia".
¡ Ay, si Luis viviera aquí, contagiado por el amor a la naturaleza inmensa, que se le ofrece como una visión infinita  y como un espejo de su propia alma y que adora en ella la libertad, los bosques, las ruinas melancólicas, el agua que brota de sus entrañas, la noche de luna, llena de misterios y de cantos hermosos al amanecer; luchara  y ofreciera hasta la vida misma por el hábitat  que lo vio nacer para verla libre de la explotación y la contaminación de que es objeto hoy día!. 
Para decirlo como el, transcribo aquí un fragmento de esta maravillosa defensa de la naturaleza: " En una visión apocalíptica describieron en los periódicos en asentamiento de familias a ambos lados de la vía ya construida; la llegada de cazadores y recogedores de leña que  aumentarían las posibilidades de fuego;el incremento de la actividad agrícola que eliminaría los arboles; la erosión de los suelos, que perderían su capacidad para retener la vegetación y los cultivos;tierra deforestada y abandonada, y al fina, las fuentes de agua contaminadas afectando a cibaeños y capitaleños".
Ese es el efecto directo a las fuentes de agua, pero este enfrentamiento entere el hombre y la naturaleza puede revertirse en frustración del que se cruza en su camino en busca del sustento. Bosch nos lo cuenta de manera magistral en su cuento " El río y su enemigo": Balbino Coronado vio perder de golpe y porrazo en una sola crecida del río Yuna el único predio de que disponía para producir el alimento de su familia, hecho que lo trastornó  hasta morir ahogado tratando de matarlo a machetazos durante una crecida. 

domingo, 7 de octubre de 2012

Elías Piña, escritos y escritores

Escribir es una actividad intelectual exigente que es inducida por  la escuela y se aprende desde el primer día de clases hasta el último minuto de existencia.
A una pregunta de Plinio Apuleyo Mendoza hecha a García Márquez sobre alguna enseñanza útil para su vida de escritor, este le respondió:” Una que le escuché a Juan Bosch en Caracas…Dijo que el oficio de escritor, sus técnicas, sus recursos estructurales y hasta su minucioso y oculta carpintería hay que aprenderlas en la juventud. Los escritores somos como los loros, que no aprenden a hablar después de viejos”.
Si la escuela es la industria de los escritores, en una provincia en la que los indicadores negativos son casi el doble de la media nacional, ha de suponerse que los profesionales del lápiz y el papel, conforme a la escuela saramaniega, son escasos porque la educación es deficiente por una serie  de factores como son las pocas horas de clases que se imparten, maestros mal pagados y mal formados…Sin embargo, esta patria chica ha parido o adoptado plumas de mucha valía por los títulos publicados y la vinculación de esas obras con el desarrollo provincial.
Adriano Sánchez Roa es el más prolífero exponente de las letras en esta provincia, con más de doce obras escritas, las que abarcan diversos géneros. Los Desamparados de la Tierra (ensayo), Cuando el amor nace primavera (poesía), Otros cuentos escritos en el mismo exilio (se referirá al exilio que dio como título a una obra de Bosch), Los amores inmortales (novela).
Hacer un juicio de valor sobre la obra  de un escritor en plena producción literaria es arriesgado, sin embargo, me atrevo a decir que Adriano se gradúa como escritor con la publicación en 2003 de la novela Contigo voy a la gloria, escrita con un lenguaje sencillo y con párrafos cortos y de fácil lectura. Si a esta novela de le extrae el contenido romántico, expresado en los AMORES de Amadeo y Eloísa, lo que queda es un hermoso himno a la provincia, con sus costumbres, sus ciudades, sus recursos naturales, su gente, sus rasgos distintivos de hombres y mujeres buenas y laboriosas, hospitalarias, creyentes y acogedoras, salpicadas de alguna superstición tercermundista. Hondo Valle, Guayabo, El Pino, Santa Teresa (Comendador, interpreto yo), El Carrizal, son algunos de los nombres de localidades que se pueden encontrar en las páginas de Contigo voy a la gloria   (pág. 15,17, 19, 20…).
Haroldo Dilla Alfonso es un ciudadano que la patria de José Martí nos ha regalado. Ha escrito una gran cantidad de ensayos basados en estudios e investigaciones en toda América Latina. Lo incluyo en este breve escrito como un escritor “adoptado” por sus más de cinco publicaciones sobre la frontera dominico-haitiana, de la que esta provincia es el centro. Sobresalen los ensayos Aproximaciones críticas a los complejos urbanos transfronterizos, Frontera en Transición , La migración transfronteriza urbana en la República Dominicana y La apertura comercial transfronteriza: oportunidades y obstáculos para el desarrollo local en la provincia Elías Piña.  Esas obras son valiosos aportes para el conocimiento de la compleja y conflictiva realidad de la frontera y las condiciones materiales en que viven los habitantes de esta parte de la patria de Duarte. Ofrecen datos socioeconómicos y demográficos actualizados. Ayudan al conocimiento de las particularidades culturales, poco estudiadas, de aquí. En el último párrafo de la página 282 de Frontera en Transición se lee: “El Gaga de Elías Piña, el cual encierra la propuesta más sui generis y diferenciadora que encontramos sobre esta manifestación en la frontera y en el resto del país. Su concepto es en base a la teatralización y la gestualidad”.
El mayor aporte que estos títulos le ofrecen a la provincia y al país son los ensayos referentes a la migración y a las relaciones comerciales binacionales, con la identificación de actores, flujos, volúmenes, problemática y brechas para el desarrollo de la frontera. Dilla es el ciudadano que más publicaciones ha hecho sobre la realidad de la frontera dominico-haitiana.
Rafael E. Caamaño Castillo es un ensayista nacido y radicado toda su vida en esta provincia. Es el embajador de las letras de aquí. Aunque tiene varias publicaciones es conocido por su ensayo histórico Comendador, apuntes para su historia. A él acuden nóveles y los más acuciosos investigadores en busca de informaciones históricas y genealógicas de Elías Piña.
Cuando Mario Vargas Llosa escribió su interesante ensayo sobre la frontera dominicana lo hizo sobre la base de su visita a La Mansión de Trujillo, hoy liceo técnico Santa Teresa de Jesús, y a Bánica, acompañado de su entrañable amigo, José Israel Cuello, en busca de informaciones  para escribir  La Fiesta del Chivo, publicada en el 2000. O “El Canto Triste a la Patria Bien Amada” de Héctor Incháustegui Cabral, uno de los máximos representantes del movimiento literario Los Independientes del 40, que describe el campo agreste, el sur dominicano, con el polvo, la miseria y el dolor del agricultor porque no puede hacer a la tierra parir. El siguiente fragmento ilustra el comentario anterior.
“…Una mujer que va arrastrando su fecundidad tremenda,
Un hombre que exprime paciente su inutilidad,
Los asnos y los mulos,
Miserable coloquio del hueso y pellejo;
Las aves de corral son pluma y canto apenas,
El sembrado sombra,
Lo demás es ruina…”
Termino aquí la lista no porque no haya más escritores sino porque he tenido que romper más de cincuenta hojas de papel para escribir tres páginas.